Me gusta el poder, tiene su erótica y la sensación de dominar absolutamente una situación me produce cierta excitación que solo se puede lograr si tratas de someter a alguien acostumbrada a mandar.

Reconozco que estoy bastante cabreado con Estela. Parecia que todo iba a mejor. El otro día volvió de Ibiza y surgio la posibilidad de dormir juntos. Pero eso implicaba que me tenía que ir a las 2 de la madrugada a su casa y que dormiría unas 3 horas antes de ir a currar.

Mortal.

El caso es que se puso farrucona, el último día le dije que tenia una posicion de poder en nuestra relacion, lo que no sabe es que la permitía mientras que no abusara. El otro día lo hizo de una forma exagerada. Lo peor de todo es que no se da cuenta de porque lo hace.

Estela siempre ha sido la niña del no. Se que deseaba estar conmigo y que me puso una prueba de "valor" sin embargo su petulancia puso en alerta mi orgullo.

No se si merecerá la pena luchar por volver a dominarla o no.

Una pregunta abierta... A la mayoria de las mujeres que conozco les gusta el juego de la dominacion y les gusta que las ganen... ¿Es cierto?