Como cambian las formas de pensar. Hace años cuando era una persona en extremo insegura. Marta me recogio, como quien dice, del arroyo e hizo de mi una persona bastante más segura. Aunque aun lucho con ciertas zonas de mi cerebro, no he dejado de progresar en este tiempo.

La mañana fue mas o menos como esperaba. Me desperté, y en ese duerme vela que acompaña una breve noche de sueño noté como Sara se acercaba a mi polla y empezaba a chuparmela. No se como describir lo que me gustan las mamadas matutinas. Es la mejor forma de levantarse.

Supongo que a mas de una lectora le habrá chocado que me hagan eso. Todo viene de un condicionamiento adecuado. Sara llega a hacerme eso hasta dormida. Aunque reconozco que con Sara cuesta mucho, pq normalmente suele tener ganas a todas horas, entonces no es algo que se dedique por darte el placer, sino pq ella tambien quiere su ración de sexo matutino.

Con Marta medio despierta volvimos a tener nuestra ración de sexo exhibicionista. Como las chicas habian decidido (más bien Marta) no ir a la playa, sino directamente pasar a hacer unas compras, comer con Esther (una amiga) y coger el avión de vuelta, estuvimos prácticamente el resto de la mañana entre hacer la maleta y follar.

La vuelta a casa fue más bien tediosa. Recuerdo que cuando conocí a Marta, de las cosas me más me atrajeron de ella, fué su libertad sexual y todo lo que había hecho. Aunque en este momento de su vida parece más bien una abuela que una mujer de 26 años.

Por cierto, Sara y yo dormimos juntos el domingo por la noche. Estaba tremendamente cachonda. Flipé con ella, recuerdo que haciendo la maleta para venirme a Ávila, donde estoy currando esta semana, la tuve que dejar masturbandose con una peli porno de rollo bollo para que me diera tiempo. Y la muy cabrona se corrio cuatro veces en mi ausencia..

En el primero de sus orgasmos, la oí como empezaba a gemir según se aproximaba, entonces cogí un bote de gomina, me aseguré que el tapón no se desprendiera y se lo dí a modo de consolador. Era justo lo que faltaba. Empezo a follarse a si misma como una loca. Dios que imagen...

Al final se corrio un par de veces con mi polla y me la comió mientras que disfrutaba yo de la peli porno...

Tengo 28 años, casi 29, reconozco que quiza mi apetencia por el sexo haya cambiado. Ya no es follar por follar, o aguantar hasta las tres horas bombeando sin parar. Cuando me empiezo a aburrir, paro y dejo que me corran. Sin embargo no he dejado de tener una apetencia sexual desmedida.

¿Será que alguna vez me relajaré? Tal vez en ese momento pueda tener una relación de pareja más normal. Hasta entonces seguiré, supongo como hasta ahora.